lunes, octubre 02, 2006

en respuesta.

Sin palabras,
con miradas
bastan un par de sonrisas,
pícaras, cómplices, insinuantes
para comenzar este juego único,
lanzarse al abismo de la incertidumbre,
caer, fracasar, perder,
ganarlo todo, triunfar,
obtener una parte,
una mitad, la mitad.
dudar sin hacerlo,
hacerlo sin dudar.
Pero no quedarse estático,
no perderse en el tiempo,
no más inmovilidad.
Se sienten
sin tocarse
y saben que ya ninguna culpa
puede destruir
el mágico deseo
de quererse,
sin saberlo,
sin tratar de demostrarlo,
ocultando cada caricia
que entregarían sin pensar,
liberándose de esas cadenas
atadas al pasado,
al miedo de llegar,
de intentar,
de ser.
Sus besos se funden apasionadamente
sin necesidad de cercanía.
Todo es abstracto y ficticio,
pero les pertenece.
Son dueños de aquel maravillo
y peligroso
sentimiento
que nadie entiende,
que no está
porque, aún, no existe.

Son sólo ganas.
Sueños.
Es y no es.
¿Y qué más queda por arriesgar?