Mirarte diariamente sin siquiera cruzarte de vez en cuando.
Dibujarte y construirte sin conocer de vos más que simples comentarios ajenos.
Observarme en el espejo y sentir que tu reflejo me consume de a poco, equiparando todo signo diferencial.
Quizás el poder que hoy tenés no es más que una de las tantas inseguridades que me sobrepasa y me domina. Pero idealizarte, imarginarte, crearte y creerte un ser tan avasallante y perfecto (casi rozando el límite de lo inverosímil) es algo que a esta altura ya no puedo controlar. Yo misma te di una oportunidad fundamental para tu triunfal aparición, para que comienzes tu célebre espéctaculo; pero, ¿cómo hacer ahora para que tu imagen no destruya mi presente?
A veces no comprendo, realmente, cuándo fue que tu mirada invadió todos los rincones, de manera tal que actualmente te esté dedicando estas líneas, tan absurdas, tan inútiles, tan hirientes. Sin embargo, no puedo evitar sentir deseos desesperados de perderte, de olvidarte, de restarte protagonismo. Me es imposible no anhelar apagar esa luz innata que transmitís, demoler tu encanto, ahogar tu magia. Es que reconozco, muy suspicazmente, que es natural desear tenerte; sería inadmisible resistirse ante tanta atracción, lo sé. Pero lógicas, también, son mis ganas de encontrar la manera de desprenderte de este mundo que ahora quiero reconstruir, de esos momentos por revivir, de todo aquello que tengo por recuperar. Saberte en sus brazos en una noche cualquiera, bajo efectos del alcohol o por la pasión desbocada que originan tus besos, arrasa contra todo esquema que busca superarte, iluso intento de hecharte al olvido. Maldita impotencia incapaz de gritarte a la cara todo ésto que hoy provocás en mi. Entender que no hay una sola razón que pruebe lo dañino de tus actos, puesto que estás en todo tu derecho de seguir conquistando corazones peregrinos. No poder hacer recaer en tu persona la culpa de tanto dolor, porque la única equivocada fui yo, la que permitió que ésto llegara tan lejos es la que, en este momento, te está escribiendo mientras se da cuenta que ahora los instantes son tuyos.
Y ésto ya no tiene casi sentido ni justificación.
Sólo delirios.
Sólo descargo.
Sólo intento canalizar la pérdida y curar las heridas.
La indiferencia es el arma que necesito para lograr no sentir que el corazón se paraliza cada vez que dicen tu nombre, cada vez que te veo bajo su compañía.
La indiferencia es la llave que puede abrir la puerta de este infierno que yo misma creé.
(sin embargo, todavía te sigo soñando en sus brazos. ¿Él también lo seguirá haciendo?)
¿qué es la vida sino una serie de locuras inspiradas?
jueves, mayo 31, 2007
miércoles, mayo 30, 2007
sin
Perdida entre las pérdidas olvidadas en el mezquino olvido prudente. Buscando, desesperadamente, madrugadas alborotadas por besos apasionados y cariño incondicional, para armar una maqueta (algún esquema imperfecto) del tiempo pasado, que permita explicar el por qué de su huída fugaz. Miles de absurdas razones hacen fila para ocultar sentimientos y maquillar un par de inútiles pretextos que puedan alejarme de tu piel. Miles, también, son los tequilas que se pelean constantemente por emborrachar el alma, quemando toda herida que te pertenezca. ¿Acaso es posible odiar la magia que desprende la primavera? ¿Será, acaso, posible no odiarla cuando se presenta tan altiva y radiante, dueña absoluta de tu locura y deseo, despojando al invierno de sus más preciados recuerdos? Seguir buscando mariposas en lugares equivocados. ¿Cuándo aprenderé a distinguir el dominio de los suspiros? Hay una fantasía detrás del espejo. Hay una mirada que aún te mira perpleja. Sin embargo, es la utopía de amarte la que ahora se ha apoderado de esta difusa realidad; utopía que entiende de tu ausencia. Ya ni siquiera son las ganas las que se aferran a no perderte. Empieza a prevalecer el amor que no te puedo tener, el mismo que dejaste dormido en alguna cama cualquiera, en algún beso robado, en algún jardín encantado. ¿Cómo tenerte en mis sueños si alguien te sueña primero? Prefiero quedarme con lo que no sabés. Estas palabras se dispersan entre tantos ángeles alborozados que buscan congraciarse en secreto. Mientras tu esperada primavera continúa floreciendo, los ecos de infinitos "te quiero" se esfuman en desajustados coros, las sombras, que en algún momento se tocaban sin permiso, finalmente, se despiden. Prefiero quedarme con lo que no sabés. Por lo menos hasta que otro crudo invierno se atreva a desafiar a tu recuerdo.
domingo, mayo 27, 2007
sábado, mayo 26, 2007
a-típico.
Qué te falta corazón?
Miles de devastadoras imágenes se apoderan
de las miradas perdidas.
Desiertos y espacios encantados pujan por el protagonismo
de esta serie morbosa,
de esta destrucción crónica del alma.
Las espinas de gritos encadenados,
las llagas de besos torturados,
y las cicatrices de lágrimas deshidratadas,
mortifican cada vez más
a las ya moribundas ganas
de perderme en tus brazos.
Esta maldita contradicción
de vital indiferencia y triunfante desconsuelo.
Temer que el pronóstico anticipe tu ausencia.
Y no tener ya una excusa
para poder ganarle a las flores del crudo verano;
no tener un perdón capaz de hecho de cerrar las heridas
que dicho verano abrió.
Constantemente la inseguridad y
su contracara
se disputan los premios del crucial desenlace.
Sin embargo, la primera, cuenta con una carta fundamental
oculta debajo de su maquillaje:
la impotencia,
aliada indispensable para semejante batalla.
Ser consciente de la inimputabilidad irrevocable de esta importante figura,
no hallar error alguno que pruebe la culpabilidad
de tan envidiable dulzura, de tan maravilloso encanto.
Entender que es el destino (o azar) el único sujeto activo de este acto destructor de alegrías;
que en la vida se gana y se pierde,
y que el juego atraviesa su punto final.
Y saber que todas estas palabras
son tan inútiles como el amor acumulado,
porque no vas a entenderlas,
porque no vas a sentirlas,
porque no van a importarte.
Dejarle libre el camino a la gloriosa primavera,
dueña, ahora, de tus locuras, risas y rayes;
enterrar el sueño vencido
que creía en la felicidad absoluta y el instante enterno
cada vez que susurrabas un "te quiero".
Sufrir, llorar, sangrar y morir cuanto sea necesario
hasta que llegue una nueva mirada peregrina
con la posibilidad de revivirnos.
Porque, como me han dicho,
"el amor nunca muere, sólo cambia de lugar".
Olvidar,
cubrir de polvo
todas esas caricias inigualables pero ya inexistentes,
borrar de la memoria
cada una de las palabras prometedoras pero imperfectas,
no volver a desear
aquellos besos y abrazos únicos e incomparables pero, ahora, inalcanzables.
Qué te falta corazón?
ese corazón análogo capaz de amar desesperadamente.
Te sobran un sin fin de dudas absurdas,
tristeza injustificable,
y agujeros que llevan tu nombre.
Miles de devastadoras imágenes se apoderan
de las miradas perdidas.
Desiertos y espacios encantados pujan por el protagonismo
de esta serie morbosa,
de esta destrucción crónica del alma.
Las espinas de gritos encadenados,
las llagas de besos torturados,
y las cicatrices de lágrimas deshidratadas,
mortifican cada vez más
a las ya moribundas ganas
de perderme en tus brazos.
Esta maldita contradicción
de vital indiferencia y triunfante desconsuelo.
Temer que el pronóstico anticipe tu ausencia.
Y no tener ya una excusa
para poder ganarle a las flores del crudo verano;
no tener un perdón capaz de hecho de cerrar las heridas
que dicho verano abrió.
Constantemente la inseguridad y
su contracara
se disputan los premios del crucial desenlace.
Sin embargo, la primera, cuenta con una carta fundamental
oculta debajo de su maquillaje:
la impotencia,
aliada indispensable para semejante batalla.
Ser consciente de la inimputabilidad irrevocable de esta importante figura,
no hallar error alguno que pruebe la culpabilidad
de tan envidiable dulzura, de tan maravilloso encanto.
Entender que es el destino (o azar) el único sujeto activo de este acto destructor de alegrías;
que en la vida se gana y se pierde,
y que el juego atraviesa su punto final.
Y saber que todas estas palabras
son tan inútiles como el amor acumulado,
porque no vas a entenderlas,
porque no vas a sentirlas,
porque no van a importarte.
Dejarle libre el camino a la gloriosa primavera,
dueña, ahora, de tus locuras, risas y rayes;
enterrar el sueño vencido
que creía en la felicidad absoluta y el instante enterno
cada vez que susurrabas un "te quiero".
Sufrir, llorar, sangrar y morir cuanto sea necesario
hasta que llegue una nueva mirada peregrina
con la posibilidad de revivirnos.
Porque, como me han dicho,
"el amor nunca muere, sólo cambia de lugar".
Olvidar,
cubrir de polvo
todas esas caricias inigualables pero ya inexistentes,
borrar de la memoria
cada una de las palabras prometedoras pero imperfectas,
no volver a desear
aquellos besos y abrazos únicos e incomparables pero, ahora, inalcanzables.
Qué te falta corazón?
ese corazón análogo capaz de amar desesperadamente.
Te sobran un sin fin de dudas absurdas,
tristeza injustificable,
y agujeros que llevan tu nombre.
domingo, mayo 13, 2007
eh.
No te vayas
Esta noche
No te vayas por favor
¿Por qué nada se detiene?
¿Por qué nada es suficiente?
¿Por qué todo tiene que cambiar?
Se que no existe un final feliz
Solo historias sin terminar.
No te vayas por favor
¿Por qué nada se detiene?
¿Por qué nada es suficiente?
¿Por qué todo tiene que cambiar?
Se que no existe un final feliz
Solo historias sin terminar.
Todo lo que termina
termina mal
poco a poco
y si no termina
se contamina más
y eso se cubre de polvo.
termina mal
poco a poco
y si no termina
se contamina más
y eso se cubre de polvo.
Lejos.
Perderte en un instante.
Ahogarse en el mar de la melancolía.
Revolcarse en el absurdo sufrimiento de lo inevitable.
Comprender que el tiempo corre sin necesidad, y que eso no tenga sentido.
Aparecer y desaparecer cada recuerdo que te pertenece. O te pertenecía.
Duele el vacío correspondiente a tu ausencia, sentir morir cada una de las ganas de tenerte en todo momento.
Vagabundas, errantes, idas, las miradas se cruzan con otras mil y, sin embargo, ya no entienden qué es lo que buscan, qué es lo que no encuentran.
Caer desesperada en la contradictoria agonía de quererte y no, de pensarte y no, de olvidarte y no. Curar o profundizar las heridas de tu paso.
Recurrir a la indiferencia, a las múltiples personalidades inventadas que se desentienden del dolor, a las mentirosas risas que embellezen la tristeza, a esos brazos errantes que alivian desconsuelos.
Desvanecer, morir/revivir de a poco en besos ajenos que aún te recuerdan, pero ya no te quieren de nuevo.
.Perderte en un instante y que ese instante sea eterno.
Ahogarse en el mar de la melancolía.
Revolcarse en el absurdo sufrimiento de lo inevitable.
Comprender que el tiempo corre sin necesidad, y que eso no tenga sentido.
Aparecer y desaparecer cada recuerdo que te pertenece. O te pertenecía.
Duele el vacío correspondiente a tu ausencia, sentir morir cada una de las ganas de tenerte en todo momento.
Vagabundas, errantes, idas, las miradas se cruzan con otras mil y, sin embargo, ya no entienden qué es lo que buscan, qué es lo que no encuentran.
Caer desesperada en la contradictoria agonía de quererte y no, de pensarte y no, de olvidarte y no. Curar o profundizar las heridas de tu paso.
Recurrir a la indiferencia, a las múltiples personalidades inventadas que se desentienden del dolor, a las mentirosas risas que embellezen la tristeza, a esos brazos errantes que alivian desconsuelos.
Desvanecer, morir/revivir de a poco en besos ajenos que aún te recuerdan, pero ya no te quieren de nuevo.
.Perderte en un instante y que ese instante sea eterno.
jueves, mayo 10, 2007
Arreglo floral.

Te regalo una flor por cada duda.
Un ramo de rosas por la melancólica incertidumbre
que producen tus besos,
confundiendo dominios,
si son míos o
si aún le pertenecen.
Un par de claveles que agonizan
ante la idea de que te marches.
Unos cuantos jazmines que se marchitan al unísono
sabiéndote con ella.
Algunas violetas moribundas
que entienden tu ausencia.
Una fila de viejas margaritas
que te recuerdan en sus brazos.
¿Por qué no también un puñado de tristes amapolas
por cada palabra que no puedo decirte?
Además de un número impreciso de orquídeas impotentes
que buscan la manera inexistente
de calmar este llanto.
No podría olvidar regalarte siete crisantemos
que sé no vas entender.
Y un alhelí por cada una de las ilusiones rotas.
¿Cúantas calas necesitaremos para la muerte de este amor?
Te regalo una flor por cada duda.
Aunque el otoño se haya apoderado de todo rincón.
(yo tampoco sabía que la primavera duraba un segundo).
Breve.
Comparte conmigo el error
de confundirnos,
el deseo de equivocarnos,
el sabor de lo prohíbido
y el dolor de lo imposible.
Ríe conmigo el placer
de hundirnos en este mar de dudas,
lo hipotético (patético) de la derrota,
todas esas lágrimas derrochadas sin sentido.
Sigue la partida de nuestro juego morboso;
de pensarnos y olvidarnos,
de odiarnos y querernos,
de matarnos y revivirnos.
Recuerda cada una de estas palabras
cuando ya no tengamos cómo encontrarnos,
cuando ya no quede amor alguno
que dilapidar.
Y sufrir juntos cuando la cómoda rutina de lo cuasi perfecto
nos arrebate este sueño que nos pertenece
para arrojarnos a la cruda realidad
de no poseernos.
de confundirnos,
el deseo de equivocarnos,
el sabor de lo prohíbido
y el dolor de lo imposible.
Ríe conmigo el placer
de hundirnos en este mar de dudas,
lo hipotético (patético) de la derrota,
todas esas lágrimas derrochadas sin sentido.
Sigue la partida de nuestro juego morboso;
de pensarnos y olvidarnos,
de odiarnos y querernos,
de matarnos y revivirnos.
Recuerda cada una de estas palabras
cuando ya no tengamos cómo encontrarnos,
cuando ya no quede amor alguno
que dilapidar.
Y sufrir juntos cuando la cómoda rutina de lo cuasi perfecto
nos arrebate este sueño que nos pertenece
para arrojarnos a la cruda realidad
de no poseernos.
martes, mayo 08, 2007
usurpacion 2
solo voy a decirte una cosa de las mil que tengo, pero que expresa lo mas importante
te quiero tanto, gorda
tanto
como la medialuna al jamon, como el durazno al vodka, como la hamburguesa a la cebollita
vamos las noches compartidas
vamos cada uno de los momentos
eeeeeee por mas por mas por mas
te quiero te quiero te quiero te quiero te quiero
y vos si que sos la luz de mi vida, ehhh jaja
ah, hola, te usurpo el blog otra vez
ah, hola, no te enojes eh
ah, era para decirte cuanto te quiero, aunque dejes de hablar conmigo para mirar tus programitas
ah, te veo en unas horas
prometo que la proxima escribo algo mas lindo como lo que haces vos
pero bueno, esto es como un boceto
te quiero tanto, gorda
tanto
como la medialuna al jamon, como el durazno al vodka, como la hamburguesa a la cebollita
vamos las noches compartidas
vamos cada uno de los momentos
eeeeeee por mas por mas por mas
te quiero te quiero te quiero te quiero te quiero
y vos si que sos la luz de mi vida, ehhh jaja
ah, hola, te usurpo el blog otra vez
ah, hola, no te enojes eh
ah, era para decirte cuanto te quiero, aunque dejes de hablar conmigo para mirar tus programitas
ah, te veo en unas horas
prometo que la proxima escribo algo mas lindo como lo que haces vos
pero bueno, esto es como un boceto
miércoles, mayo 02, 2007
sinfin.
Nostalgia
Benedetti.
¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel.
(mierda.duele.de nuevo.)
Benedetti.
¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel.
(mierda.duele.de nuevo.)
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