Un descuido te alejó de esa posibilidad de entender que el olvido, además de olvido, es también resignación. Vos olvidaste, y yo me resigné a aceptar que así fue.
Que hoy no te extrañe que mi resignación se imponga ante algún sentimiento. Que no te parezca raro verme dudar ante la certeza de tus palabras.
Vi sus caras de resignación, los vi felices llenos de dolor.
No existís, sin pasado.
No puedo amarte, no, con esa historia antigua que constantemente marca la presente.
Tus ojos sólo reflejan la herida que aún mantengo abierta.
Tu piel, la recuerda.
No puedo amarte. No puedo amarnos con ese gusto a ayer tan amargo y tan triste.
Dormir contigo es estar solo dos veces. Es la soledad al cuadrado.
Y entonces todo se valida. Ya no sabe a pecado besar aquellos labios ajenos.
Entran en crisis los valores que tan intactos e inmutables creíamos. No opongo resistencia a las ganas de desear lo prohíbido. ¿Para qué la resistencia? ¿De qué sirve luchar por algo ya perdido?
¿Por qué lo que pasó una vez no podría volver a pasar?
Podés decirme que mil preguntas y sus mil respuestas no tienen importancia frente al amor que se siente. Sin embargo, todo tiene relevancia cuando la base se apoya ante la inseguridad permanente de un quiebre casi perfecto, que nos destruiría por completo.
Sé que no vas a entender el miedo que genera la magia de sus ojos.
Pero sé qué vos también lo sentís cuando te cruzás con su mirada.
Y, a pesar de ello, es un silencio que preferimos callar.
no voy a volver a olvidarte.
no voy a olvidarte de nuevo.
¿qué es la vida sino una serie de locuras inspiradas?
miércoles, octubre 31, 2007
domingo, octubre 28, 2007
tu me estás atrapando otra vez...
Fingir que el tiempo todo lo curó,
que los suspiros murieron en aquella avenida acalorada,
que el deseo se ahogó en unos cuantos tequilas y vodkas
cuando las horas no pasaban en las noches aturdidas por el silencio de la ausencia.
Ocultar esta atracción depurada de memoria y orgullos;
mirarte y no dudar que la duda es un delirio que me encanta y fascina;
olvidar que, en tus brazos, enero ardía más que cualquier otro verano.
Intentar aborrecer las ganas que ruegan que la locura se apodere de nosotros
para demostrarnos que aún estamos vivos.
Enceguecerme temporalmente cada vez que mi curiosidad (inseguridad)
amague a leerte sin permiso.
Quemar todo verso que te nombre, toda promesa que haga referencia a tus ojos, cada ilusión que lleve tu huella.
Voy a condenarte, corazón,
a amar lo que no es tuyo,
lo que perdiste por descuido,
por falsas y equívocas confusiones,
dando paso a que otros labios
ocuparan mi lugar.
Podría, podría seguir con esta farsa moralmente correcta, justa,
(¿Por qué dejaría todo para volver con él?);
continuar con la indiferencia,
con los sueños tormentosos que te muestran con ella,
con las caricias ajenas y un amor que ya perdimos hace tiempo.
O podría romper todas las reglas,
toda conducta adecuada y segura,
deshacerme de cada uno de los miedos y de ese pasado tan cobarde y cruel
que nos agobia con su perseverancia.
Romper todas las reglas que nos invisten, que nos mienten,
y decirte que ésto no ha acabado,
que tus besos son lo único que quiero.
"ya no sabe a pecado".
que los suspiros murieron en aquella avenida acalorada,
que el deseo se ahogó en unos cuantos tequilas y vodkas
cuando las horas no pasaban en las noches aturdidas por el silencio de la ausencia.
Ocultar esta atracción depurada de memoria y orgullos;
mirarte y no dudar que la duda es un delirio que me encanta y fascina;
olvidar que, en tus brazos, enero ardía más que cualquier otro verano.
Intentar aborrecer las ganas que ruegan que la locura se apodere de nosotros
para demostrarnos que aún estamos vivos.
Enceguecerme temporalmente cada vez que mi curiosidad (inseguridad)
amague a leerte sin permiso.
Quemar todo verso que te nombre, toda promesa que haga referencia a tus ojos, cada ilusión que lleve tu huella.
Voy a condenarte, corazón,
a amar lo que no es tuyo,
lo que perdiste por descuido,
por falsas y equívocas confusiones,
dando paso a que otros labios
ocuparan mi lugar.
Podría, podría seguir con esta farsa moralmente correcta, justa,
(¿Por qué dejaría todo para volver con él?);
continuar con la indiferencia,
con los sueños tormentosos que te muestran con ella,
con las caricias ajenas y un amor que ya perdimos hace tiempo.
O podría romper todas las reglas,
toda conducta adecuada y segura,
deshacerme de cada uno de los miedos y de ese pasado tan cobarde y cruel
que nos agobia con su perseverancia.
Romper todas las reglas que nos invisten, que nos mienten,
y decirte que ésto no ha acabado,
que tus besos son lo único que quiero.
"ya no sabe a pecado".
en tu cara se te nota que sufriste
a tus ojos se les nota que han llorado
no renuncies por favor al amor equivocado
no te olvides tan pronto de mi
martes, octubre 16, 2007
en los brazos...
te escribo una canción (oración)
que en re no, no te quiero
te necesito en mi
y saber que no es fácil este juego
hasta el más cretino tendría miedo
perder, perder
quizás volver
por aquello que nos pertenecía
contradecir al perseverante destino
que se empeña en no cruzarnos por casualidad alguna noche cualquiera
¿qué saben ellos de dolor?
¿qué sabe ella, en re, en mi?
¿qué sé yo de vos?
una duda desnuda que inaugura
la macabra idea de resignarnos en primavera
(por)
perdidos en universos paralelos
el vestido ya ni siquiera es tan importante
ahora es una mirada y un amor
(y un punto final)
¿contenta de que vas a dejarme?
¿contento de ya haberlo hecho?
en mi, te quiero en mi
que las lágrimas se han secado
en los brazos del desamor
que en re no, no te quiero
te necesito en mi
y saber que no es fácil este juego
hasta el más cretino tendría miedo
perder, perder
quizás volver
por aquello que nos pertenecía
contradecir al perseverante destino
que se empeña en no cruzarnos por casualidad alguna noche cualquiera
¿qué saben ellos de dolor?
¿qué sabe ella, en re, en mi?
¿qué sé yo de vos?
una duda desnuda que inaugura
la macabra idea de resignarnos en primavera
(por)
perdidos en universos paralelos
el vestido ya ni siquiera es tan importante
ahora es una mirada y un amor
(y un punto final)
¿contenta de que vas a dejarme?
¿contento de ya haberlo hecho?
en mi, te quiero en mi
que las lágrimas se han secado
en los brazos del desamor
miércoles, octubre 10, 2007
Dejando...
Vi desmoronarse cada una de nuestras ilusiones
que creían en una posible segunda oportunidad.
Fui cómplice de todas esas miradas ajenas
que nos proponían alejarnos de nosotros.
Alimenté día a día este miedo a perderte
sabiéndote perdido de ante mano.
Quise engañar a la angustia de entenderte en sus brazos
con un poco de falsa hipocresía y mentirosa indiferencia.
Fui testigo y parte del abandono
que destruyó nuestro principio prometedor.
Me enceguecí de repente para evitar aceptar
que su entrada en tu vida ya era evidente.
Caí en el error de un pasado orgulloso y perseverante,
incapaz de admitir que el recuerdo era mejor que la vuelta.
Busqué refugio en dudas equivocadas y cobardes.
Permití que sus encantos te atraparan en el momento oportuno,
mientras me ahogaba en ese mar de confusiones absurdas e idealizaciones irrealizables.
Me mostré fría y escéptica cuando debí haber actuado más impulsivamente que nunca.
Fui compartiendo cada nuevo golpe con gusto conocido,
encargados de profundizar esta distancia que hasta en sueños nos separa.
Pude reconocer poco a poco que tu felicidad no buscaba mi compañía;
comprendí el significado de es tarde, el sufrimiento de así no puedo, la tristeza de ese adiós.
Aprendí que el amor no siempre es suficiente
(creéme que lo aprendí).
Dejé que el tiempo consuma tu cariño y que el dolor te llevara a otros labios. Su deseo fue determinante; el consuelo, eficaz.
Fui perdiéndonos lentamente,
tratando de rescatar una gota de magia inexistente,
haciendo lo imposible para salvar esperanzas disecadas,
amante del sufrimiento del desamor.
Fui perdiéndote un poco más en cada nuevo amanecer
que nos despertaba casi juntos,
anhelando otras camas.
Simplemente
dejé que nuestro futuro perfecto muriera
sin hacer más que llorar su pérdida.
Maldita impotencia.
No hay culpables. Hay idiotas.
que creían en una posible segunda oportunidad.
Fui cómplice de todas esas miradas ajenas
que nos proponían alejarnos de nosotros.
Alimenté día a día este miedo a perderte
sabiéndote perdido de ante mano.
Quise engañar a la angustia de entenderte en sus brazos
con un poco de falsa hipocresía y mentirosa indiferencia.
Fui testigo y parte del abandono
que destruyó nuestro principio prometedor.
Me enceguecí de repente para evitar aceptar
que su entrada en tu vida ya era evidente.
Caí en el error de un pasado orgulloso y perseverante,
incapaz de admitir que el recuerdo era mejor que la vuelta.
Busqué refugio en dudas equivocadas y cobardes.
Permití que sus encantos te atraparan en el momento oportuno,
mientras me ahogaba en ese mar de confusiones absurdas e idealizaciones irrealizables.
Me mostré fría y escéptica cuando debí haber actuado más impulsivamente que nunca.
Fui compartiendo cada nuevo golpe con gusto conocido,
encargados de profundizar esta distancia que hasta en sueños nos separa.
Pude reconocer poco a poco que tu felicidad no buscaba mi compañía;
comprendí el significado de es tarde, el sufrimiento de así no puedo, la tristeza de ese adiós.
Aprendí que el amor no siempre es suficiente
(creéme que lo aprendí).
Dejé que el tiempo consuma tu cariño y que el dolor te llevara a otros labios. Su deseo fue determinante; el consuelo, eficaz.
Fui perdiéndonos lentamente,
tratando de rescatar una gota de magia inexistente,
haciendo lo imposible para salvar esperanzas disecadas,
amante del sufrimiento del desamor.
Fui perdiéndote un poco más en cada nuevo amanecer
que nos despertaba casi juntos,
anhelando otras camas.
Simplemente
dejé que nuestro futuro perfecto muriera
sin hacer más que llorar su pérdida.
Maldita impotencia.
No hay culpables. Hay idiotas.
lunes, octubre 08, 2007
deseada irrealidad
en sueños me enamoré de vos
me encantó tu ternura
y adoré tu locura
tu mirada me llevó más allá de lo que alguna vez sentí
sin pasados presentes
ninguna sombra merondeando nuestro encuentro
con todo por ganar
y nada que perder
disfrutando que el tiempo no es tiempo
ni la ausencia duele demasiado
haciendo a un lado a terceros
sin más miedos que el miedo a despertar
apartados de primaveras que atormentan
lejos ya de esa vieja soledad
¿y qué importan los recuerdos de aquel antes de conocerte?
menos, mucho menos, que una gota al mar
juro que me enamoré perdidamente de ese ser sólo mío
lástima que los sueños
no sean de carne y hueso
me encantó tu ternura
y adoré tu locura
tu mirada me llevó más allá de lo que alguna vez sentí
sin pasados presentes
ninguna sombra merondeando nuestro encuentro
con todo por ganar
y nada que perder
disfrutando que el tiempo no es tiempo
ni la ausencia duele demasiado
haciendo a un lado a terceros
sin más miedos que el miedo a despertar
apartados de primaveras que atormentan
lejos ya de esa vieja soledad
¿y qué importan los recuerdos de aquel antes de conocerte?
menos, mucho menos, que una gota al mar
juro que me enamoré perdidamente de ese ser sólo mío
lástima que los sueños
no sean de carne y hueso
domingo, octubre 07, 2007
jueves, octubre 04, 2007
no todos tenemos primaveras
Voy a buscarte en cada melodía,
en toda primavera robada,
en alguna tarde enloquecida
y en tantas noches emborrachadas.
En cada verso que no pudiste dedicarme,
y en todos aquellos donde lo hiciste con rabia,
en las palabras que no dijimos nunca,
en los besos que matamos antes de que nacieran.
Porque mil camas extrañas no alcanzan para asimilar
ni una de tus caricias,
porque ningún beso podrá equiparar
lo que en tus brazos sentía.
¿Qué tan desafortunadamente cuerdos estábamos cuando decidimos destruir nuestras ganas de hundirnos en la locura de creernos invencibles?
Puedo quedarme aferrada a los momentos de magia desparramada en todas las miradas que nos permitían escapar de tanta soledad, cuando no existían encantos ajenos que se interpusieran en nuestra seguridad.
Sin embargo, de nada sirve sobrevivir mediante el consuelo inútil y abstracto de una ilusión disecada. Siempre llega la hora de abrir los ojos y encontrarte perdido en su belleza, que hacía tiempo venía acechándote.
Lo que se muere no puede renacer sin el peso de las cicatrices. Aceptar la vuelta es, también, un modo de resignar el recuerdo (quizás, el más cobarde).
No cuento mis dedos desnudos, por no acordarme de vos.
¿Cuán idiotas podemos llegar a ser? ¿Cuán crueles y pávidos?
¿Cuán, cuán feliz podría hacerte?
¿Cuánta felicidad podrías perder a mi lado?
Las segundas oportunidades no bastan para cumplir los sueños pasados.
Estamos condenados a convivir con sus fantasmas y, todavía, al cruzarnos con tales figuras, no podemos estar seguros de que realmente sean sólo sombras.
Y todas esas lágrimas de desamor no sirven de nada cuando su perturbador encanto me quita de tu vida.
Somos tres en la misma cama.
Eran los tiempos de la primavera, dejaste tu sonrisa en ella, y eso es verdad.
Sí.Todo muere mientras te veo en sus brazos.
Pero, estoy convencida de que no tenemos que lamentarnos por los efectos fugaces, deberíamos tratar de disfrutar este rocanrol idiota que nos identifica y nos mantiene vivos.
Yo no jugaba para no perder, tú hacías trampas para no ganar.
Yo no rezaba para no creer, tú no besabas para no soñar.
Ya nada es lo mismo, cuando una ilusión se desvanece y, junto con ella, se esfuma es deseo de tenerte conmigo.
Tus ojos no miran mi camino. Mis pasos no pueden seguirte.
Ahora sí que puedo llamarnos idiotas.
Ahora sé en qué duda abandonaste mis besos.
en toda primavera robada,
en alguna tarde enloquecida
y en tantas noches emborrachadas.
En cada verso que no pudiste dedicarme,
y en todos aquellos donde lo hiciste con rabia,
en las palabras que no dijimos nunca,
en los besos que matamos antes de que nacieran.
Porque mil camas extrañas no alcanzan para asimilar
ni una de tus caricias,
porque ningún beso podrá equiparar
lo que en tus brazos sentía.
¿Qué tan desafortunadamente cuerdos estábamos cuando decidimos destruir nuestras ganas de hundirnos en la locura de creernos invencibles?
Puedo quedarme aferrada a los momentos de magia desparramada en todas las miradas que nos permitían escapar de tanta soledad, cuando no existían encantos ajenos que se interpusieran en nuestra seguridad.
Sin embargo, de nada sirve sobrevivir mediante el consuelo inútil y abstracto de una ilusión disecada. Siempre llega la hora de abrir los ojos y encontrarte perdido en su belleza, que hacía tiempo venía acechándote.
Lo que se muere no puede renacer sin el peso de las cicatrices. Aceptar la vuelta es, también, un modo de resignar el recuerdo (quizás, el más cobarde).
No cuento mis dedos desnudos, por no acordarme de vos.
¿Cuán idiotas podemos llegar a ser? ¿Cuán crueles y pávidos?
¿Cuán, cuán feliz podría hacerte?
¿Cuánta felicidad podrías perder a mi lado?
Las segundas oportunidades no bastan para cumplir los sueños pasados.
Estamos condenados a convivir con sus fantasmas y, todavía, al cruzarnos con tales figuras, no podemos estar seguros de que realmente sean sólo sombras.
Y todas esas lágrimas de desamor no sirven de nada cuando su perturbador encanto me quita de tu vida.
Somos tres en la misma cama.
Eran los tiempos de la primavera, dejaste tu sonrisa en ella, y eso es verdad.
Sí.Todo muere mientras te veo en sus brazos.
Pero, estoy convencida de que no tenemos que lamentarnos por los efectos fugaces, deberíamos tratar de disfrutar este rocanrol idiota que nos identifica y nos mantiene vivos.
Yo no jugaba para no perder, tú hacías trampas para no ganar.
Yo no rezaba para no creer, tú no besabas para no soñar.
Ya nada es lo mismo, cuando una ilusión se desvanece y, junto con ella, se esfuma es deseo de tenerte conmigo.
Tus ojos no miran mi camino. Mis pasos no pueden seguirte.
Ahora sí que puedo llamarnos idiotas.
Ahora sé en qué duda abandonaste mis besos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
