lunes, diciembre 04, 2006

Llegaste, así. Así te fuiste.


Llegaste
con un abrazo fuerte
con un cálido beso
con un humor de primavera
con una sonrisa pícara
y una mirada tierna.

Llegaste
con tus impenetrables misterios
con tus caricias infinitas
con tus dudas contagiosas
con tus miedos que también eran míos
y tus ansias de volar.

Llegaste
para disfrutar de las estrellas
y caminar horas sin saber a dónde
para revolcarnos felices
sin importarnos nada más que el cariño de estar
para olvidarnos del pasado
y vivir nuestro presente perfecto

Llegaste a mi puerta
y con alegría te dejé entrar.



Y te fuiste
con tu paso errante
con tu mirada perdida
con tu cuerpo fundido
y una pálida y maquillada angustia en tu rostro,
mitad verdad, mitad mentira

Te fuiste
con tus palabras absurdas
con tu racionalidad imperfecta
con tus trabajadas mentiras
y tus inventadas promesas.

Te fuiste
con tu querer traicionero
con tu orgullo en alto
y tu piedad por el suelo
con tu ilustre egocentrismo
con tu gloria triunfante
y tu vulnerable deseo de desaparecer

Seguiste tu juego
de vil vagabundo,
falso caballero,
poeta falso
Seguiste tu juego
alma sin remedio,
vacía, de acero,
tras otra desesperada víctima
que te consuele.

Y no te atormentó siquiera
ver tanta destrucción a tu alrededor,
tanto dolor y sufrimiento,
tantas heridas sangrando
por tu sínica arrogancia.

Pero ahora no importa
tu confunfida ausencia
porque ése es tu lugar.
Y extrañarte no sirve de nada.




. El juego lo termino yo .