jueves, enero 04, 2007

una especie de principio, una especie de final.

Encontré una vez una partitura que consistía en cinco silencios absolutos. El último era el más prolongado.
Por entonces el cielo se acercaba cada vez más a la tierra y las montañas solían derrumbarse mientras dormían. En los bosques echaban desodorante de ambiente. Los hombres no querían ni compartir el aire; y entre tantas ofertas, nadie se daba cuenta de que lo más caro era el dinero.
Y yo trataba de entender cómo era que antes de que empiece el Final, también comenzaba el Principio.

Diego Seoane.




así es.