Encontré una vez una partitura que consistía en cinco silencios absolutos. El último era el más prolongado.
Por entonces el cielo se acercaba cada vez más a la tierra y las montañas solían derrumbarse mientras dormían. En los bosques echaban desodorante de ambiente. Los hombres no querían ni compartir el aire; y entre tantas ofertas, nadie se daba cuenta de que lo más caro era el dinero.
Y yo trataba de entender cómo era que antes de que empiece el Final, también comenzaba el Principio.
Diego Seoane.
así es.