jueves, diciembre 06, 2007

consejo





15, 17, fechas, dos días, pasado.
Podría ponerme a analizar los números como el 23, podría.
Maldita coincidencia entre sus preferencias y su deseo. ¿Coincidencia o destino?
Despertate, querida. Nunca vas a ser lo que ella fue en su vida. Y nunca vas a sentirlo tuyo como antes lo sentías, no, ya no. Te cambió, te olvidó, la eligió. Te jodés. Ni una ni mil operaciones revertirían su gusto. Su belleza es inalcanzable, insuperable, inigualable. Divina. Y, ¿sabés qué? Ya no vale la pena engañarse, te está dejando de importar. Bien por resignación o por orgullo o, simplemente, porque te duele, estás haciendo que te sea indiferente, sentís que te daría lo mismo si vuelve a pasar o no (.).
Es difícil, sí, lo sé, imaginar cómo sería tu vida sin su compañía, con quién compartirías tus emociones y tristezas, quién miraría con vos tus tontas películas, quién pasaría las noches y tardes abrazándote; con quién caminarías largas horas, sin que te importe mucho el tiempo y el cansancio, disfrutando cada momento, cada caricia, cada beso; ¿y los helados?, ni hablar de los helados; ¿a quién le dirías qué querés formar con él una familia hermosa y vivir en una casa grande y luminosa?, ¿por quién llorarías al temer perderlo?, ¿a quién le entregarías tu alma con tan sólo mirarlo?. ¿A quién, a quién amarías con desesperación y locura?
Lo sé. Es un vacío muy difícil, casi imposible diría yo, de volver a llenar. Y, sin dudas, las huellas que estos meses dejaron adentro tuyo, aunque pasaran mil años, no podrías borrar.
¿Me vas a hablar de tristeza? ¿De angustia e inseguridades? ¿De creerte poca cosa? Te voy a responder con la verdad, que va a lastimarte, pero no más que su silencio mentiroso en aquel verano. Hay mucha gente en el mundo, demasiada. De toda esa gente, podrás significar algo para unas cuantas, podrán quererte algunas y tendrás la capacidad de hacer feliz sólo a unas pocas. A él, no. Otra puede hacerlo en tu lugar. Otra, ella. Él lo eligió así una vez. Aceptalo. Y buscá a aquel ser que sabés que existe, porque ya tuviste la oportunidad de probar que un par de personas fueron muy felices estando con vos y sufrieron mucho la separación; buscalo y empezá de nuevo, otro juego, otra partida, otro desafío. Es inútil luchar en batallas perdidas. Sólo lograrías seguir alimentando ese dolor con las derrotas que tanto te atormentan. El amor cambia de lugar, sí. Sí, cambia! Lo viviste vos misma, de uno y otro lado, en las dos caras de la moneda, cuando te tocó cambiar y cuando te cambiaron. Ahora, llegó el momento de superarlo y volver a valorarte un poco. Quererte como sos. Hay mucha gente afuera. Hay muchas cosas por hacer. Te quedan muchas cosas por sentir. ¿Qué si va a dolerte? Como nunca te dolió algo antes, y como pocas veces podrá volver a dolerte, si es que pasa. Sentir que algo muere dentro de vos, que todo parece nada y que esa nada, nada importa. Pero sabés que vas a recordarlo justo ahí donde fueron felices por algún instante, en esa locura inexplicable de amarlo con todas tus fuerzas, en esa mágica sensación de sentirlo el padre de tus hijos. Y en esos recuerdos eternos, sabés que lo seguirás amando de alguna manera.



¿en cuántos días podrías olvidarme esta vez?
¿dos, tres, diez?
15, quince, 17, diecisiete, dos dos dos.

1 comentario:

Martu dijo...

diciembre

mar necesitame
te extraño mucho

:(