lunes, marzo 05, 2012

de una buena vez

Un sentimiento tan fuerte,
tan único,
tan odiado.
La bronca,
la decepción,
la frustración,
el desamparo.
A la deriva,
con tantos años pasados,
tantas cosas vividas,
y... ¿qué?
La nada misma.
Toda esta lluvia no alcanza
para siquiera cubrir
el fondo del vacío.
Creer que se hielan los huesos,
que la sangre no corre,
que todas las palabras del mundo
no bastarían para gritar
lo que necesitás sacar afuera
de una buena vez.
Notar que los ojos no dan abasto.
Cuando la soledad
ni siquiera es solo soledad.
Entender que no puede
simplemente
desaparecer
porque está tan adentro tuyo.
Darse cuenta que es con uno mismo
con el que hay que luchar.
Desear con todas las fuerzas
escaparte
irte lo más lejos posible
no sólo del presente
sino del pasado
y
de lo que soñaste futuro.
Borrar todo,
todo,
por completo
para que ni el más mínimo recuerdo
se atreva a desafiar la decisión.
La paciencia,
la tolerancia,
esperar el cambio,
nada
tiene que
importar,
porque
nada
va a pasar
nunca.
¿Qué da tanto miedo?
¿Qué es lo que realmente aterra?
Tampoco existe ahora.
Con la cabeza en alto,
sosteniéndola con lo que sea,
de una buena vez
y para siempre.

Y si ya duele tanto,
que mate.

Siempre se puede
vivir de nuevo.