Jugando que jugamos
perdiendo lo ganado
apostando lo perdido
ganando ésto que ya no existe.
Somos dos
y a la vez no somos nada.
Pero, algún día, vamos a poder
reirnos sin piedad.
Lo cómico y lo dramático
hacen una misma historia,
perdedor y triunfador
se equivocan,
se fusionan
en un dolor único.
¿Dónde estabas vos cuando necesitaba tuabrazo?
¿Dónde me escondía cuando gritabas mi nombre?
Somos dos.
Y no somos nada.
Nos perdemos en este juego
que no acaba
y que deseamos, desesperadamente,
que nunca lo haga.