martes, junio 07, 2011

Mi camino.


Entre idas y vueltas.
Volver y seguir adelante.
Caer y levantarse de nuevo.
Estás ahí,
quieta,
inmóvil,
perdida.
Alrededor, profunda incertidumbre.
El tiempo pasa sin sentido,
sin el sentido que querés que tenga.
Las dudas se pelean por ver
quién ataca primero.
Las ganas de huír de cada lugar,
de la gente,
del contexto,
corretean por doquier,
sin llegar a ningún lado.
"Basta" siempre fue una palabra difícil
ante la presión de poderlo todo.
Perder el tiempo que ya no te pertenece.
El muro de exigencias,
propias y ajenas,
se expande cada vez más.
Pareciera que disfrutar
siempre es un segundo punto
dentro de la lista de tareas pendientes.
Estás ahí,
quieta,
inmóvil.
Y nada tiene sentido...

Hasta que aparece él,
de repente,
con sus dulces besos,
sus abrazos,
sus caricias tan únicas.

Aparece él en tu camino
y todo el resto se esfuma.

Una brisa de felicidad y tranquilidad
arrasa con la angustia
de manera tal que olvidás que existe.

Es él.



Desear que los días se llenen de esos momentos.