En unas pocas palabras podría expresar todo lo que llevo adentro. Pero, en el momento de escrirlo en este papel, las palabras se cruzan y se esfuman, se confunden y de paralizan. Aparecen donde quieren y cuando quieren. Y no son más que frases sin sentido buscando respresentar tan ondo sentimiento. Sabía a lo que me estaba arriesgando pero tenía la esperanza de volver a encontrar al angel que perdí, por causa de ilusiones emocionales sin objeto preciso. Pero, aún notando la gravedad de la situación, me quise jugar por última vez a recuperar el castillo de arena y las cómplices risas de chistes sin gracia, pero con festejados con tanta alegría. Sin embargo, nos dimos cuenta que la arena desaparece persiguiendo el viento, y que la tristeza resultó tener más fuerza que cualquier otro héroe. No queda mucho más para agregar después de lo que ya te dije. La cama sabe a soledad, muere de frío y te espera, por si algún día decides extrañarla. Ahora no es mi Paraíso Perdido lo que te regalo, sino mi más profundo sentimiento que encierra un sin fin de alegrías para que disfrutes en brazos ajenos. Que seas feliz. Sinceramente, lo deseo. Ojalá alguna mujer logre sacarte una lágrima sin causa y que haga entender que los miedos no sirven de nada. Ahí comprenderás que, a veces, es hermoso ver más allá de la superficie de cristal.
Te dejo un recuerdo perdido en tu memoria, un adios grabado en tu mente, una sonrisa ocultando un infinito y un olvido esperándote atrapar.
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