domingo, octubre 28, 2007

tu me estás atrapando otra vez...

Fingir que el tiempo todo lo curó,
que los suspiros murieron en aquella avenida acalorada,
que el deseo se ahogó en unos cuantos tequilas y vodkas
cuando las horas no pasaban en las noches aturdidas por el silencio de la ausencia.
Ocultar esta atracción depurada de memoria y orgullos;
mirarte y no dudar que la duda es un delirio que me encanta y fascina;
olvidar que, en tus brazos, enero ardía más que cualquier otro verano.
Intentar aborrecer las ganas que ruegan que la locura se apodere de nosotros
para demostrarnos que aún estamos vivos.
Enceguecerme temporalmente cada vez que mi curiosidad (inseguridad)
amague a leerte sin permiso.
Quemar todo verso que te nombre, toda promesa que haga referencia a tus ojos, cada ilusión que lleve tu huella.
Voy a condenarte, corazón,
a amar lo que no es tuyo,
lo que perdiste por descuido,
por falsas y equívocas confusiones,
dando paso a que otros labios
ocuparan mi lugar.
Podría, podría seguir con esta farsa moralmente correcta, justa,
(¿Por qué dejaría todo para volver con él?);
continuar con la indiferencia,
con los sueños tormentosos que te muestran con ella,
con las caricias ajenas y un amor que ya perdimos hace tiempo.

O podría romper todas las reglas,
toda conducta adecuada y segura,
deshacerme de cada uno de los miedos y de ese pasado tan cobarde y cruel
que nos agobia con su perseverancia.
Romper todas las reglas que nos invisten, que nos mienten,
y decirte que ésto no ha acabado,
que tus besos son lo único que quiero.

"ya no sabe a pecado".



en tu cara se te nota que sufriste
a tus ojos se les nota que han llorado
no renuncies por favor al amor equivocado
no te olvides tan pronto de mi