jueves, agosto 03, 2006

¿Qué será, si tiene que ser?

Todo se transforma. Y las cosas que antes pesaban tan poco ahora son fundamentales en todas circunstancias. Volvimos a darnos cuenta la importancia de esos momentos de ternura infinita que se nos presentan tan lejanos. Jugamos una partida peligrosa que sabemos que si perdemos puede provocar consecuencias irremediables. ¿Quién entiende de fracasos? Las apuestas, los opuestos y todo ese mundo de deseos socavados. Calles interminables que no nos llevan a ningún lugar. Pero un sin fin de dulces caricias que no dejaría de darte. ¿Te diste cuenta el por qué del suicidio de las hojas al sentirse amarillas? Después de tantos cuentos de hadas y amantes apasionados, la razón parece obvia, y hasta podríamos decir que suena lógica. Pero las caricias no entienden de olvido. No no escondamos detrás de grandes antifaces, ni demasiados tequilas. No sirve de nada contar una historia inventada. Rayas verdes y blancas que se pasean por doquier y me hacen pensar en los distintos besos que podríamos disfrutar. (Me gustaría entender el por qué de tu incomparable protagonismo, y la importancia única que tu ser representa). Superarte y sentirme más significante ya no es lo que más deseo. Sabemos que los recuerdos existen y reclaman atención. Las palabras están de más, cuando entendemos que las miradas pueden ir más allá de todo diálogo y silencio. Un libro que no quiere ser leído y no lo será nunca. No hay excusas. Hay miedos. Darnos cuenta de que no es lo correcto nos impide avanzar. ¿Por qué tantas dudas al momento de actuar? ¿Por qué reprimir las ganas de llegar?
Y ahora te espero con ansias de un presente distinto, donde encontremos el punto exacto en el cual los besos representen felicidad, aunque sean mínimos los instantes de locura.





.clausurado.



.