
Entre nuevas caricias
voy formando unas líneas,
construyendo un espacio
donde cada amanecer cuesta menos.
Son besos que nos duelen,
pero, a la vez, sav¡ben cicatrizar
aquellas profundas heridas
que, ni siquiera, nos atrevemos a mirar.
Robame cada historia.
Un cristal que deja ver
mucho más allá de lo que escondo.
Ahora ya no entiendo
de pasados, ni pisados.
Las dudas se entrelazan y enamoran
dando lugar al grato silencio
de saberte conmigo.
Mil laberintos distintos no me llevarían
a otro sitio,
sino éste, el mismo de antes.
Pero ahora que sé
que el dolor pesa más de lo deseado
(que es mucho decir)
ya no tengo miedo de abrir
esa puerta indestructible,
de melodías y sabores conocidos.
Quién te dice, tal vez del otro lado
estés esperándome para jugar juntos.
Quizás no.
Pero la esperanza existe,
y las ganas se pelean por salir gloriosas.
Buscando mariposas de colores.
Te espero,
te busco,
en la llegada.
¿Qué sería de mi vida sin tí?
¿Y qué sería de mi vida contigo?