
Brindemos por todo este tiempo que me faltaste,
por tanta ausencia acumulada,
por todas las lágrimas derramadas
y las noches sin tus besos.
Brindemos sin odios ni reproches,
rescatando lo mejor de lo perdido,
riéndonos del sabor de lo prohíbido,
atesorando el cariño, a pesar de los errores.
Brindo, esta noche, por toda esta soledad perseverante,
que lleva la insignia de tus pasos,
de tu piel y de tus miedos,
con el deseo que siga conservándose intacta.
Brindo por la obsesión de esperarte
sabiendo, incluso, que ya no vas a volver.
¿Por qué habría de acabar con esta dulce locura
que me mantiene viva?
-chin chin-
romper las copas.
disfrutar de la las pequeñas glorias alcanzadas.
(quizás algún día sepa por qué razones brindás vos)
p.d.: gracias por brindar conmigo cuando los recuerdos se escapan de sus tumbas.