Suelo perderme en tus recuerdos,
extrañar tus besos,
desear el calor de tus brazos,
y la pasión de tus ojos.
Caigo, nuevamente, en la desesperación
de sentirte mío,
de tocarte,
de pertenecerte.
Me dejo llevar por los sueños.
El miedo logra hacerme retroceder.