Y al final de este largo camino
tus brazos me estarán esperando,
sin tiempo,
sin prisa,
pacientes.
Sentiré latir tu corazón intensamente.
Percibirás mi alegría,
mi felicidad.
No habrá palabras.
No harán falta.
Una mirada será más que suficiente.
El poder de las almas al desnudo,
despreocupadas por el mundo,
sin penas.
La soledad, lejana, confirmará la cita.
Nosotros.
Sin más.
Demostrándole al destino cúanto puede equivocarse.
La duda, excepción a la regla.
Nosotros.
Estarás ahí,
al final de mi camino,
esperándome.
Ansío, con desesperación, que llegue ese momento.