La vida pasa.
Los años quedan atrás.
Las ilusiones se desvanecen.
Los sueños se esfuman.
Quieres, con todas tus fuerzas,
buscar un camino,
una salida.
Te ves parada allí,
contra el espejo,
y te preguntas:
¿sos feliz?
Entonces,
una lágrima se pierde en tu rostro,
y no necesitás más respuesta.
Tu corazón pide a gritos que lo liberes,
pero sigues intacta,
inmóvil,
espectante.
Temor al cambio,
a disfrutar un poco más.
¿Cuánto pesa lo que dicen los demás?
¿Cuánto más importante son las palabras de los otros?
Buscar,
hay que buscar.
En algún lugar te está esperando.
Buscar.
Dejarlo todo.
Vale la pena intentarlo.
Que en un par de años no tengas que preguntarte con tristeza...
¿Cómo hubiera sido?