jueves, mayo 10, 2007

Arreglo floral.





Te regalo una flor por cada duda.



Un ramo de rosas por la melancólica incertidumbre
que producen tus besos,
confundiendo dominios,
si son míos o
si aún le pertenecen.
Un par de claveles que agonizan
ante la idea de que te marches.
Unos cuantos jazmines que se marchitan al unísono
sabiéndote con ella.
Algunas violetas moribundas
que entienden tu ausencia.
Una fila de viejas margaritas
que te recuerdan en sus brazos.
¿Por qué no también un puñado de tristes amapolas
por cada palabra que no puedo decirte?
Además de un número impreciso de orquídeas impotentes
que buscan la manera inexistente
de calmar este llanto.
No podría olvidar regalarte siete crisantemos
que sé no vas entender.
Y un alhelí por cada una de las ilusiones rotas.



¿Cúantas calas necesitaremos para la muerte de este amor?



Te regalo una flor por cada duda.
Aunque el otoño se haya apoderado de todo rincón.



(yo tampoco sabía que la primavera duraba un segundo).