Incalculable el tiempo
pulveriza los nombres
y el final es una carta inútil
sin fechas ni recuerdos.
Y te dejo ir, te abro la puerta
para que te marches.
No te pido explicación,
ni suplico que te quedes.
Hoy ya es demasiado tarde.
La carta no tiene posdata.
Mierda. Duele. Mierda. Duele. Mierda.
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