.Pequeño Saltamontes.
Y pensar que ése iba a ser el nombre de este Blog.
Un largo viaje, de subte y colectivo, de una hora aproximadamente, pasando por Lacroze, memorable lugar donde hicimos tantas buenas fiestas.
Una rica cena. Muy rica a propósito. Medallones de pollo que casi estallan cuando los pusiste a cocinar. Puré con pimienta molida, y otra cosa que mencionaste pero no recuerdo ahora. Como fondo, Andrés Calamaro. Y después la compu, la guitarra, los tamborcitos, y esas maracas en forma de huevitos, con las cuales traté de hacer malabares, pero sin obtener bueno resultados.
Y no, no tengo futuro como cantante, como bien dijiste.
Es bueno cenar acompañada de tan grata companía.
Y, como dijiste, que se repita. No conocí la terraza, como excusa para volver.
Me encantó tu sombrero, supongo que te lo pediré prestado, o te lo robaré para la fiesta de disfraces.
Y me tomo el atrevimiento de postear una cosa que me regalaste, que tanto quiero.
Por cada vez:
-Nos conocimos. Y tanta casualidad no puede ser más que causalidad.-
Te prometo un poema
por cada vez
que te odiaste
las venas
por cada vez
que una lágrima
se atrevió a
ensuciarte
las mejillas.
Gracias. Por tanto.
2 comentarios:
El regalo era para vos, porque sé que sabés ver, no para los ojos inhábiles, mediocres e insípidos que puedan entrar acá.
P.D.:Leé bien las dedicatorias.
Me parece una ofensa subestimativa señor (o señora, pero me inclino por 'señor') lo que ha dicho, sin embargo le reconozco que si es un regalo tan personal, usted crea que 'el mundo', como bicho raro en si, no va a saber apreciarlo.
Por mi parte le dire que la parte que versa :
"Te prometo un poema
por cada vez
que te odiaste
las venas..."
es extremadamente hermosa.
solo eso.
El Ente.
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