
¿Se puede olvidar? Tantos recuerdos quedaron atrás, ¿por qué éste debería de ser especial? Si pude superar tantas cosas, ¿por qué no una más?
En otro tiempo, en otro lugar, tal vez te des cuenta que, a veces, es mejor arriesgar que callar y que otras veces, hay cosas que no debemos dejar pasar.
Un mundo de cristal. La idealización perfecta. Hermoso. Una caja llena de pequeñas perlas brillantes, que poco a poco se agrupan y forman tu nombre. Y se destruye, se hace trizas, caen los vidrios estrellándose contra el piso. No los retengo esta vez, ni trato de reagrupar los pedazos, intentando salvar parte.
Y ya no queda nada.
Y te veo parado, altivo, sonriente como siempre, en el medio del camino. Pero esta vez desvío mis pisadas, aunque me tope contra la masiza pared negra que me recuerda cuánto duele.
Te esfumas. Reapareces. Te vas, porque ya no quiero que te quedes aquí.
No voy a llorar. Seré fuerte. Te dejaré ir. Que no se te ocurra volver.
"¿Quieres que me quede?"
"Sí, quiero que te quedes. Por eso, es mejor que te vayas."
Así, ahora, y para siempre.
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