Ya no importa que el mundo se derrumbe alrededor.
De todas maneras, siempre hay que sanar heridas;
¿en qué cambia que sean más y más profundas?
El tiempo se encargará de amigarme con el olvido,
aunque sé que, en más de una oportunidad,
volveré a perderme en aquel mar,
si bien no existe pasaje de regreso.
Pero todo pasa
y, en algún momento, ésto también se irá.
Y por más que sus huellas sean profundas,
hay suficiente polvo para cubrirlas.
El orgullo va a despertarse;
no hace falta que madrugue tan temprano.
Es positivo sangrar y doler a veces.
El tema de la venganza quedará
a libre criterio e interpretación
cuando se presenten las circunstancias apropiadas.
Calma.
La soledad y desolación no son tan mala compañía.
El lamento y la tristeza encontrarán el consuelo adecuado.
Las fuerzas llegan, de algún modo.
Y si la destrucción fue total;
si la verdad arrasó con toda ilusión,
matándome por completo,
sólo queda...
renacer.