viernes, septiembre 12, 2008

perderte.

Perder todas esas caminatas de la mano,
llenas de risas y besos en cada semáforo;
las meriendas de licuados y tostados en los bares que hicimos nuestros;
las miles de horas de hablar por teléfono para mantenernos juntos en todo momento.
Perder esas ganas de sorprenderte con una cindor y biscochitos
cuando el laburo te aburre demasiado;
las salidas abuelísticas,
cuando, claramente, la mejor opción era una buena película, frizze, doctor lemon, pringles y chocolates, combinados con entretiempos de millones de besos, abrazos y nervios alterados.
Perder todas las reuniones familiares,
que me hacían una más entre los tuyos
y te unían a la mía,
a las que tomábamos como modelo para planear las nuestras.
Perder las noches (y mañanas y tardes) llenas de pasión, de ternura;
la magia de ser uno, de sentirnos piel a piel, de soñar juntos con un para siempre, de desear desesperados que el tiempo no pase, de alcanzar el paraíso con cada caricia...
de volar alto, muy muy alto.
Perder la alegría de compartir tantos momentos increíbles,
repletos de dulzura, de un cariño inigualable;
recuerdos que dejarán huellas eternas en todos los rincones...
tu casa, la terraza, mi cuarto, los parques, Tortuguitas, la quinta del tío, tu oficina, Bolivar, el salón de 15, El Coleccionista, The Oldest;
tantas, tantas ocasiones cargadas de dicha y disfrute imborrables.
Perder esa felicidad que me invade cuando me llevás a pasear en auto, la emoción que me provoca que me traigas a casa, ir de un lado a otro a tu lado.
Perder esas charlas a corazón abierto, donde te confié por completo mi verdad, mis miedos, mi historia, todo lo que soy.
Perder el sueño de morir en tus brazos
después de haber gozado de toda una vida con vos;
de cumplir las promesas que día a día realizamos;
de estar más que orgullosos de la familia que logramos construir;
de disfrutar a nuestros hijos y ver crecer a los nietos y bisnietos y haberlos mimado y malcriado lo máximo posible;
después de recorrer los paisajes que tanto aspirábamos conocer:
Italia, Irlanda, París, Australia;
después...después de amarnos a más no poder.

Perderlo todo.
Completamente todo.

Perder la vida.



Perdernos.