La vuelta está todo menos asegurada.
Era nuestra oportunidad para coronar tanta felicidad y alegría.
Era nuestro sueño para desprendernos de la agobiante rutina de la ciudad
y perdernos en la magia de millones de besos y caricias.
Era la ocasión perfecta para terminar de recuperar toda la confianza que tanto buscamos.
Era nuestra esperanza, ilusión, anhelo para amarnos con locura,
para demostrarnos que el paraíso lo alcanzamos juntos.
Era nuestro viaje.
Iba a ser uno de los recuerdos más inolvidables.
Ojalá que ahora sirva, por lo menos, para aliviar tanto dolor.
Siempre voy a desearte lo mejor.
Es un viaje de ida, mi amor.